Por Andrés Felipe Villamizar
Representante Liberal a la Cámara por Bogotá

 

La dolorosa derrota de los que apoyamos el SÍ en el Plebiscito pasado, por fuerte que sea, abrió un necesario espacio de diálogo en el que es fundamental no sólo tener en cuenta a los promotores del NO. Conocida la no refrendación de los acuerdos de La Habana; voceros de las regiones, las víctimas, los indígenas y los afros reclamaron un espacio en la mesa de diálogo nacional que se debe encargar de revisarlos. Llamo la atención desde este espacio sobre la necesidad de tener también allí sentados a los jóvenes del país.

Si es para los ciudadanos del mañana para quienes se construye esta, ahora, esquiva paz; la nueva etapa de la negociación debe comenzar con el pie derecho permitiendo la participación de los jóvenes, y de todos los sectores, que se sintieron excluidos en este proceso.

En abril pasado les propuse al Gobierno y al Consejo Nacional Electoral que permitieran el voto simbólico de los jóvenes en el Plebiscito del 2 de octubre como parte de una urgente y necesaria pedagogía democrática. La abstención del 62% registrada en esa cita electoral le da razón a mi propuesta y ratifica que nuestro sistema pide a gritos reformas para que las nuevas generaciones puedan opinar sobre las decisiones trascendentales de la Patria y, por qué no, puedan votar de manera simbólica en las elecciones Presidenciales.

Como Liberal, Representante a la Cámara, Presidente de la Comisión Accidental de Juventudes, pero principalmente, como colombiano hago un respetuoso llamado al Presidente de la República, los Partidos Políticos, organizaciones sociales y fuerzas vivas del país para que apoyen la presencia de las nuevas generaciones en la revisión que tendrán los acuerdos de La Habana. Sobre este particular, el pasado 4 de octubre dirigí una carta al Presidente Juan Manuel Santos en la que insistí que, para corregir los errores de los acuerdos que no fueron avalados es necesario que los anhelos de paz tengan la participación de los ciudadanos del futuro.

Desde el triunfo en junio pasado del Brexit en Inglaterra, vengo insistiendo en la necesidad de aprender de las lecciones más allá de las fronteras, tristemente en Colombia el asunto resultó igual: las viejas generaciones decidiendo por el futuro de toda una Nación. ¿Qué hubiera pasado si se hubiera permitido desarrollar un voto simbólico en el Plebiscito? ¿Qué mensaje le hubieran dado los jóvenes de este país a los votantes del SÍ y del NO?

Consciente de la necesidad de avanzar en este tema, desde la Cámara de Representantes he promovido la Organización Voto Joven que reúne personas entre los 14 y 25 años que desarrollan un activismo en pro de la participación de los ciudadanos del futuro, todos provenientes de distintos sectores políticos y organizaciones sociales. Ellos realizaron votaciones simbólicas en instituciones de Bogotá, Santander, Cundinamarca y Boyacá en donde participaron 2.059 estudiantes: 1.267 de ellos le dijeron SÍ a los acuerdos y 782 apoyaron el NO. 835 de forma espontánea respaldaron la posibilidad de que se establezca el Voto Joven para los colombianos entre 14 y 17 años.

Este es solo un sondeo de un trabajo respaldado por los mismos jóvenes y es la excusa para insistir en que son los ciudadanos del futuro quienes realmente tendrán el reto de entender la democracia de una manera diferente y de apropiarse de la participación y de la política. Esas generaciones, que hoy tienen menos de 18 años, son los verdaderos depositarios de la paz en Colombia, por favor Señor Presidente, téngalos en cuenta.