Universidad de los Andes

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Oct 2010 26

La salud en cuidado intensivo

 

Los síntomas venían mostrándose desde hace algunos años, pero sólo el año pasado se informó sobre la grave enfermedad del sistema de salud en Colombia. La sentencia T-760 de 2009 -ratificó que el acceso, atención y beneficios de los servicios de salud son un derecho que se debe garantizar a todos los colombianos, sin ningún tipo de restricciones-, desnudó al enfermo, demostró que el paciente era débil y que no estaba vacunado. Se intentó un primer remedio, la emergencia social, tratamiento inyectado por un médico -Gobierno - , que interpretó mal las condiciones del paciente, intervino improvisadamente, a distancia, sin examinarlo directamente, no consultó el entorno, ni intervino los factores de riesgo. Resultados, el paciente se estaba intoxicando. La Corte Constitucional ordenó retirar el tratamiento. 


Estado del paciente hoy: en cuidado intensivo, con muchas posibilidades de entrar en coma y Dios no lo quiera, en paro. Hay un nuevo equipo interventor –Gobierno de Unidad Nacional-, que está pensando, oyendo y empezando a formular el nuevo plan de tratamiento. Como congresista y ciudadano que nos preocupa el enfermo, nos integramos al equipo tratante. Para tal propósito sugerimos un tratamiento de urgencia para sacar al paciente del inminente colapso: fluidez de recursos financieros para todas las instituciones que prestan los servicios. La segunda parte del tratamiento, una vez salga del estado grave, la recuperación y el mantenimiento sano por largo tiempo sin recaídas e incertidumbres. 

Para esta segunda parte, propusimos una reforma realmente estructural y participativa a ley 100, que reconozca la salud como un derecho fundamental; que se preocupe por resolver los problemas eminentemente colectivos; que se centré en el interés de los pacientes, en una atención digna, con calidad, segura y humanizada; y que como columna vertebral reconozca sin exclusiones, que todos somos iguales, por lo tanto, todos debemos estar en un mismo régimen único; y, que independiente de los aportes económicos que todos hacemos de acuerdo con nuestra capacidad, el nuevo sistema contenga un plan de beneficios obligatorio único, con un solo fondo para financiar todo el aseguramiento. 

Como sustento de todo el sistema, es imperativo trabajar en red, con enfoque preventivo aplicando la estrategia de atención primaria en salud -APS-, con unos equipos de salud interactuando con todo un grupo poblacional para detectar e intervenir los riesgos psicosociales -violencia, nutrición-, del medio ambiente, agentes físicos, biológicos entre otros, de forma conjunta e intersectorial y con participación de la comunidad. Todo este sistema integrado a tres políticas la de medicamentos e insumos, la del talento humano y una gran política de estimulo al empleo. 

Confiamos en la posibilidad de recuperación, estabilización y mantenimiento del sistema, gracias a algunas de sus fortalezas, como el seguro -régimen subsidiado- para los más pobres, los colombianos sin capacidad de pago tienen el carnet de la EPS que les permite ingresar a los servicios de salud; igualmente debemos reconocer el desarrollo de las clínicas y hospitales públicos y privados en la consecución de tecnologías de última generación, en nuestra región y en casi todo el país se pueden realizar los procedimientos de mayor avance en el mundo; estas instituciones también para cumplir con los estándares de calidad, cuentan hoy con reconocimientos nacionales e internacionales, por las medidas de seguridad para la atención de los pacientes. 

Recalcamos que hay avances objetivos y de principios, pero debemos continuar en la vía de reconocer el derecho a la salud como un derecho fundamental y no confundirlo con una obra de caridad, desigual e injusta, para materializar el Estado social de derecho en la posibilidad de acceder a las garantías de una atención digna, oportuna, sin riesgos y de calidad. Demanda esta aspiración social, un esfuerzo fiscal, por ello, el Estado debe definir las formulas que garanticen este derecho, no al contrario, es decir, que las medidas fiscales no pueden condicionar el derecho a la salud. Es a partir de las políticas públicas que se debe trazar la ruta fiscal. En este sentido, el Presidente Obama es ejemplo, con su reforma en los Estados Unidos de América. 

Somos conscientes de la necesidad de rediseñar el sistema para evitar el ingreso de los capturadores de recursos, los especuladores, los corruptos que se han tomado una gran tajada del esfuerzo económico de todos los colombianos, que como ciudadanos y empleadores con los aportes fiscales y los impuestos indirectos, financiamos el sistema. Si se pone fin a estas prácticas los recursos con los que hoy se cuenta necesitaran adiciones racionales que serán suficientes para mantener a aliviar al enfermo por mucho tiempo, de lo contrario, su vida artificial, será un barril sin fondo y su muerte será la única que estará asegurada. 

Hay diagnóstico, plan de tratamiento, formulas, medicamentos y quien los aplique, se necesita actuar antes de que sea demasiado tarde. Por nuestra parte trabajaremos por una reforma estructural que valore e incluya el derecho a la salud, el valor de la vida, la equidad, la financiación, la estrategia de atención primaria y la necesidad de prestar los servicios de salud bajo el enfoque de redes integradas, para tener una oferta y atención en salud, justa, oportuna, equitativa, con calidad y respeto a la dignidad humana.
 

 

 



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Blog del senador Eugenio Enrique Prieto

por

Eugenio Prieto Soto

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