Por:  Por: Beatriz Helena Gil, coordinadora de Congreso Visible

Pesos pesados de la política nacional han formado parte de la comisión segunda del Senado de la República durante el cuatrienio 2010 – 2014. En un artículo anterior, veíamos que los temas que tiene a su cargo esta comisión (e.g., política internacional, la defensa nacional y fuerza pública, el comercio exterior y fronteras), no son tan atractivos como los que se discuten en aquélla que se encarga de reformas constitucionales, derechos ciudadanos, partidos políticos y temas de justicia (la primera), o la que aborda temas relacionados con el presupuesto nacional (la tercera). Resulta curioso entonces, que parlamentarios experimentados que integran comisiones que son más deseadas y más mediáticas por los temas que abordan (concretamente, la primera), quieran transitar hacia una comisión (la segunda), que no implica una exposición permanente ante la opinión pública. Como veremos a continuación, durante el actual cuatrienio, tres de los presidentes del Congreso de la República han decidido cambiarse de la comisión primera del Senado de la República a la comisión segunda de la misma cámara.

El senador Armando Benedetti del Partido de la U (PU), aceptó iniciar el periodo 2010 – 2014 como miembro de la comisión segunda del Senado, a cambio de la Presidencia del Congreso. La siguiente presidencia de la institución, quedó a cargo del senador Juan Manuel Corzo del Partido Conservador (PC). Este mantuvo su curul en la comisión primera. Posteriormente, para la legislatura 2012 – 2013, el senador Roy Barreras del PU, quien originalmente hizo parte de la comisión primera, intercambió su “puesto” con Benedetti, después de haber sido elegido Presidente del Congreso. Finalmente, para la última legislatura, el senador Juan Fernando Cristo del Partido Liberal (PL) transitó de la comisión primera a la segunda una vez fue elegido presidente de la institución. En este caso, la curul la intercambió con su copartidario Edgar Gómez. Ante este panorama, cabe preguntarnos  ¿qué explica este fenómeno? ¿Se trata de estrategias políticas, o de aprovechamiento de coyunturas? En lo que sigue del artículo, procuraremos averiguar las respuestas.

Sabemos que la Ley 3 de 1992, que contiene las normas sobre las Comisiones del Congreso, estipula que es obligación de los miembros del Congreso formar parte de alguna de las comisiones permanentes, pero que “únicamente se podrá ser integrante de una de ellas”. Estas comisiones permanentes son las denominadas “Comisiones Constitucionales” y sus miembros se eligen por el sistema de cociente electoral[1], previa inscripción de listas. Sin embargo, la misma ley prevé que, si los partidos y movimientos políticos representados en la respectiva cámara se ponen de acuerdo en una lista total sobre la conformación de las comisiones, o de algunas de ellas, éstas se votarán en bloque.

Generalmente, los partidos y movimientos logran ponerse de acuerdo al inicio del cuatrienio en la distribución de los congresistas que formarán parte de las siete comisiones constitucionales. En los acuerdos se busca una representación proporcional y justa, según el número de votos obtenidos por cada colectividad. Lo mismo ocurre con la definición de las presidencias y vicepresidencias, tanto de las cámaras como de cada una de las comisiones. Se esperaría que quienes se posesionen como congresistas busquen formar parte de una comisión donde se estudien temas de su experticia. Entonces, una vez se determina quien forma parte de cada comisión, el encargo durará por todo el cuatrienio. Para cambiar de comisión, se deberá contar con el visto bueno de la plenaria de la respectiva cámara. Cambiar no es imposible, pero no es común.

Entonces con respecto a los hechos arriba descritos, podría pensarse que el cambio de comisión de los presidentes del Congreso es la manifestación de una estrategia política para asegurar los votos y el respaldo necesarios para lograr dichas presidencias. En concreto, pareciera ser que trabajar en una comisión menos mediática como lo es la segunda en comparación con la primera, es el costo a pagar para poder ser el Presidente del Congreso durante un año.

Ahora bien, los mencionados no son los únicos cambios de comisión que algunos congresistas han realizado durante el actual cuatrienio. En lo que sigue, se mostrarán otros casos. Cuando el senador Parmenio Cuéllar del Polo Democrático Alternativo (PDA) ingresó al Congreso en reemplazo de Néstor Iván Moreno (PDA), - este último ocupaba un puesto en la comisión primera del Senado -, la curul había sido asignada al senador John Sudarsky del Partido Verde (PV). El PV logró el apoyo de la plenaria del Senado aduciendo que, al igual que el PDA, éste también era minoría en el Congreso, y por tanto, podía tener “derecho” a ocupar esta curul. Esta misma situación la vivió el representante Carlos Enrique Ávila del Partido de Integración Nacional (PIN), quien fue el reemplazo de Libardo Enrique García de la comisión séptima. Ávila debería haber ocupado su curul en esta comisión. Sin embargo, la plenaria de la Cámara había aprobado una proposición según la cual el representante José Bernardo Flórez (PU) pasaba de la comisión cuarta a la séptima y el recién ingresado Ávila debía ubicarse en la comisión cuarta. Como hipótesis planteamos acá que esto sucede con quienes ingresan al Congreso en calidad de reemplazos de congresistas salientes.

Otra estrategia que al parecer se da en el congreso, tiene que ver con acuerdos tácitos que se hacen entre parlamentarios. Por ejemplo, Miguel Ángel Pinto del PL, reemplazo del representante liberal Miguel Arenas de la Comisión Tercera, intercambió comisión con su copartidario Carlos Julio Bonilla (Comisión Sexta), al poco tiempo de posesionarse.

En el Senado también parece haber existido un acuerdo de por medio en el cambio de comisiones: el senador Fernando Tamayo (PC) cambió su curul de la comisión tercera a una en la Comisión Séptima, con el senador de su mismo partido, Gabriel Zapata. Y el senador Mauricio Lizcano (PU) pasó de la comisión tercera a la cuarta en acuerdo con el senador Rodrigo Villalba (PL). Este es un caso excepcional, pues se trata de senadores de partidos diferentes.

Es difícil realizar una comparación de cambios de comisión con cuatrienios anteriores, por cuanto antes de la reforma política 2003 que eliminó las suplencias temporales, entraban reemplazos de manera permanente. Y entre 2006 y 2010, numerosos senadores y representantes salieron del Congreso por tener investigaciones, y en algunos casos condenas, por estar relacionados con grupo armados ilegales en el proceso llamado “parapolítica”. Por esta razón, los miembros de comisiones cambiaron de forma permanente.

En suma, aunque los cambios de curul en las comisiones permanentes de Senado y Cámara no son comunes, sí se pueden dar, ya sea de común acuerdo entre miembros de la misma Cámara o entre sus partidos, o en razón a la oportunidad creada por la salida de congresistas y el ingreso de sus reemplazos. Y el caso de los presidentes del Congreso lo que refleja es una estrategia política de negociación de la curul a cambio del respaldo para obtener la presidencia.

 

Cambios de comisión 2010 - 2014



[1] Primero, se divide el número total de los votos válidos (incluyendo los votos en blanco) por el número de cargos a elegirse. Irá de mayor a menor votación, cada lista tendrá tantos cupos cuantas veces quepa el cociente en el número de votos obtenidos por la lista. Si quedaren puestos por proveer, éstos serán para los residuos más altos, en orden descendente. En caso de empate de los residuos decidirá la suerte.