"Tenemos que hacer una verdadera cruzada por el ahorro si queremos evitar cortes preventivos de energía y evitar así un racionamiento. Para los hogares se premiará el ahorro y se castigarán los desperdicios de energía, como sucede con el agua. Por cada peso que ahorre del consumo promedio un hogar recibirá otro peso como incentivo”.  

 

Con esas palabras el Presidente Santos les anunció a los colombianos que se ponía en marcha desde el 7 de marzo pasado la campaña “Apagar Paga”, con la cual el objetivo central era evitar el racionamiento de energía eléctrica.  

 

“Ahorrar energía ya no es una opción, es un deber de todos los colombianos”, dijo a continuación la entonces Ministra encargada de Minas y Energía, María Lorena Gutiérrez, en una declaración que resumía las medidas adoptadas del Gobierno para promover el ahorro de energía, a raíz de los inconvenientes provocados por el fenómeno del Niño y las averías sufridas en importantes centrales de generación, que disminuyeron peligrosamente la oferta eléctrica en el país.  

 

Afortunadamente los hogares, las empresas privadas y las instituciones públicas nos comprometimos con gran sentido de colaboración y de sacrificio pensando en el bienestar del país, confiando de paso en el reconocimiento de los incentivos ofrecidos por el gobierno. 

 

 La Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg, desde un comienzo parece que hubiera obrado de mala fe en el tema de los incentivos porque expidió varias resoluciones explicativas que por su confusión retrasaron tanto el entendimiento como la aplicación de lo que había prometido el Presidente Santos.  

 

Dada la respuesta ciudadana y empresarial, el Gobierno le puso punto final al programa para ahorrar energía eléctrica una vez entraron en operación dos unidades de la central hidroeléctrica de Guatapé, que se sumaban como hecho positivo a la casi desaparición del fenómeno de El Niño. 

 

 Las autoridades se habían dado un plazo de seis semanas para ahorrar 400 gigavatios/hora y el balance al 17 de abril fue de 1.179 gigavatios/hora, casi el triple debido al ahorro y el esfuerzo de los colombianos. Conocido el éxito de la campaña y la determinación del gobierno de levantar “Apagar Paga”, la Creg suspendió los beneficios económicos para las familias que venían ahorrando energía.  

 

Mediante resolución No. 051 del 23 de abril de 2016 la comisión reguladora resuelve la “terminación de la aplicación del esquema de tarifas diferenciales adoptado mediante la Resolución CREG 029 de 2016”. La norma derogatoria de los incentivos precisó que “los usuarios cuyo último ciclo de lectura haya comenzado antes del 23 de abril y registren ahorro respecto de la meta de ahorro individual se les aplicará el menor valor a pagar definido en el artículo 2 de la resolución 029 de 2016, mientras que a los consumidores cuyo último ciclo de lectura haya comenzado antes de la vigencia de la resolución y registren consumos en exceso al momento de realizar la lectura con respecto de la meta de ahorro de individual, no les aplicará el esquema de tarifas diferenciales.”  

 

Logramos cumplir la meta de un ahorro de energía del 5,88 % diario, para que olímpicamente ahora la Creg ignore el esfuerzo y de un plumazo borre la ilusión del incentivo así fueran mil, tres, cinco mil o diez mil pesos. Lo que hoy configura la Creg es un tecnicismo barato y le roba a los colombianos el sueño de un pequeño incentivo en la factura eléctrica, lo que al mismo tiempo es una especie de expropiación fraudulenta del dinero total que debía aplicarse en la fórmula del premio a los ahorradores de energía.  

 

La Creg, comete otro de sus tantos yerros en detrimento del interés y del bolsillo de los colombianos. Aquí han facilitado el descarado robo de la plata de los incentivos, así quieran mostrar que entre una u otra fecha se podrán reconocer. Esa es una falacia, porque la queja general es que la última factura a la mayoría de los usuarios les llegó más cara. Y quienes esperan que en mayo se les aplique el descuento, también quedarán frustrados porque no será realidad.  

 

Por cuenta de la Creg, una vez más hemos sido burlados el Presidente Juan Manuel Santos y los usuarios del servicio de energía eléctrica en el país, que dimos nuestra cuota de sacrificio pensando en una pequeña bonificación económica a cambio de nada. Me dispongo a hacer el respectivo debate de control político en el Senado y estoy seguro que la sesión será memorable. Los doctores de la Creg tendrán que responder.

 

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